Hace un buen tiempo atrás, me di cuenta que no quería trabajar en una empresa como lo venía haciendo hace años. Ya no me sentía cómodo dándole mi esfuerzo e iniciativa a una organización que un día no me iba a necesitar más y me lo haría saber de manera dura y concreta causándome algún daño más grave seguramente.
Entonces encaré mi camino de emprendedor creyendo que todo iba a ser más fácil. Subestimé el poder del aprendizaje y de un país que no apoya las iniciativas privadas.
No me fue bien, sufrí, me golpeé y sobretodo me desilusioné de mi mismo y de mis elecciones. Creo que en un punto esto me hizo dudar de mi capacidad y surgieron temores que no sabía que tenía.
Volví entonces, frustrado, a considerar mi regreso al ámbito empresarial, aún sabiendo que no era lo que me motivaba. Es que a veces fracasar es parte del camino, pero en general no te lo enseñan de esta manera, sino que más bien critican a quienes no logran sus objetivos.
Tampoco me fue bien en la búsqueda, un poco por la situación de un país muy particular como Argentina, pero mucho más porque yo tenía dentro de mi muy claro que eso no era lo que me haría feliz. Y entonces, de a poco, mentores mediante y preparando mi mente para el proceso, todo fue sucediendo lentamente. No en los tiempos de mis necesidades, más bien en los tiempos de la vida y yo me tuve que adaptar a esto.
No tenía trabajo, pero YO ME HICE UN TRABAJO. Encontré mi pasión luego de los 40 años bien entrados y me ocupé de alimentar esta situación que Alguien me estaba poniendo por delante.
Identifiqué lo que me hacía feliz, entendí que quería hacerlo por mucho tiempo. Indagué, me capacité y aprendí cosas que no me iban a servir pero me hacía bien conocerlas por una cuestión de fortalecer mi mente y mi decisión. Me di cuenta que lo que había oído una vez de CONECTAR LOS PUNTOS de mi recorrido, de toda una trayectoria, era lo que me había llevado hasta ese lugar.
Muchas actividades, cursos, trabajos, fracasos, ideas y situaciones que no sabía el efecto que tuvieron en mi vida simplemente me prepararon para lo que hoy hago y me endulza. Todo me había llevado silenciosamente hasta donde hoy estoy.
Y lo que hoy hago si bien en aún incipiente, ya me alcanza para seguirme proyectando e imaginando que si sigo el camino, todo sucederá suave y naturalmente. Estoy donde quiero estar? No todavía, pero estoy en la ruta correcta y disfruto el paisaje.
Llegar se llega siempre, solo hay que entregarse a lo que soñás. Yo tuve que dejarme llevar por mi instinto y eso me encaminó.
Por eso insisto en mi afirmación: yo no tenía un trabajo, YO ME HICE UN TRABAJO.
Todos podemos hacerlo!
Walo Catone, Zoocialink Marketing Digital